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Pasos básicos para cuidar tu piel desde la ducha

 

Cada día la sometemos a nuestro cuerpo a numerosas pruebas, siendo la piel la primera línea de defensa de nuestro organismo. Diariamente se encuentra expuesta a las inclemencias del tiempo, viento, contrastes frío-calor, a la contaminación atmosférica, a numerosos productos químicos, tintes de la ropa, detergentes y suavizantes, a un frenético ritmo de vida, al estrés, a la mala alimentación, etc….

 

Cada vez tenemos más claro que es necesario cuidarla, vamos introduciendo pequeños cambios en nuestra rutina diaria y adquiriendo nuevos hábitos saludables para ayudar a nuestra piel en particular, y a nuestro cuerpo en general, a reestablecer su equilibrio y hacer frente a las adversidades diarias.

 

Uno de esos pequeños cambios que podemos introducir en nuestra rutina diaria, del cual obtendremos grandes beneficios, se centra en la hora de la ducha. En el breve espacio de tiempo que tardamos en tomar una ducha, sin darnos cuenta, contribuimos a castigar y destruir, de manera innecesaria, la barrera epidérmica de nuestra piel.

 

¿Cuantas veces al salir de la ducha has notado tu piel tirante, reseca e irritada?

 

¿Cómo podemos invertir este proceso y, en lugar de contribuir a destruir, podemos ayudar a regenerar?

 

Los pasos a seguir son sencillos:

 

Primero.- Temperatura del agua.

 

Debemos tener en cuenta la temperatura del agua. El agua muy caliente reseca e irrita la piel, haciéndole perder elasticidad, siendo lo ideal ducharse con agua templada. Otro factor que influye es la dureza del agua, ya que las aguas muy duras, ricas en cal, también resecan e irritan la piel, pero este punto es difícil de controlar ya que no depende de nosotros. Para finalizar la ducha estaría bien una pasada de agua fresquita, que ayude a cerrar los poros y a activar la circulación.

 

Segundo.- Gel de ducha.

 

Debemos considerar que gel de ducha utilizamos. Debemos optar por un gel de ducha que no solo limpie, sino que al mismo tiempo proteja, nutra e hidrate nuestra piel. La mejor opción, un gel natural de ducha, certificado a poder ser, ya que nos garantiza que no contiene siliconas, parabenos, tensoactivos irritantes, aceites minerales, etc.., por lo que no tapona los poros, deja respirar a la piel y permite el paso de los activos naturales que la nutren e hidratan.

 

El gel de ducha antioxidante de Hatipai Biocosmetics ha sido formulado para ayudar a regenerar y proteger la barrera dérmica de la piel en base a dos ingredientes, la estevia, potente antibacteriano y antioxidante, que protege a la piel de los agentes externos y la ayuda a regenerarse, y el aceite de almendras, rico en ácidos grasos esenciales que refuerzan las membranas celulares, que calma, hidrata y suaviza la piel. Además, en su fórmula podemos encontrar ingredientes como el aloe vera, potente limpiador que elimina las impurezas y toxinas acumuladas en la piel al mismo tiempo que la hidrata y protege desde el interior, debido a su elevada capacidad de penetrar en las 3 capas de la piel, y el aceite esencial de salvia, que actúa como seboregulador y antiinflamatorio, además de aportar un aroma relajante y calmante, convirtiendo el momento de la ducha en un pequeño paréntesis de relax.

 

Puede ser utilizado por cualquier tipo de piel, desde las pieles siendo ideal para pieles secas y dañadas, ya que su fórmula aporta un extra de hidratación y nutrición. Las pieles grasas pueden utilizarlo sin problemas, ya que contiene ingredientes seboreguladores y ninguno de ellos es graso.

 

Con el Antioxidant shower gel:

 

- Poros libres, la piel respira.

- Piel protegida frente a los radicales libres y otros agentes externos.

- Limpieza suave y efectiva.

- Piel calmada y suave.

- Hidratación.

- Nutrición.

- Difumiación de estrías y cicatrices.

 

Una buena opción para la aplicación del gel es aplicarlo directamente en tus manos y luego masajear suavemente todo el cuerpo. Es recomendable desterrar el uso de las esponjas de baño ya que son foco de bacterias y hongos.

 

Tercero.- Secado.

 

Debemos secar bien todas las partes del cuerpo, con suavidad, dando pequeños toques, presentando atención a los pliegues, axilas y entre los dedos la piel, ya que el exceso de humedad en estas zonas puede dar origen a la aparición de hongos. No debemos frotar demasiado, ya que la fricción violenta elimina la barrera protectora de la piel. Es importante utilizar nuestra propia toalla, ya que en ellas siempre quedan restos de piel y cabello, pudiendo ser un foco de trasmisión de enfermedades cutáneas y de bacterias.

 

Introduciendo estos sencillos pasos en nuestra rutina diaria notaremos como nuestra piel nos lo agradece, luciendo más sana, recuperando su elasticidad y buen tono.

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