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¡Champú sí! Pero natural

El champú es un producto para el cuidado del cabello y del cuero cabelludo, es usado para limpiarlo de suciedad, de la grasa formada por las glándulas sebáceas, de las escamas de piel y, en general, de numerosas partículas contaminantes que gradualmente se van acumulando.

 

¿Cómo funciona?

 

El champú limpia separando el sebo del cabello. El sebo es un aceite segregado por las glándulas sebáceas, expulsado al exterior mediante los folículos pilosos. Es fácilmente absorbido por los cabellos, formando una película protectora que protege de daños externos a la estructura proteínica del cabello, pero tiene un coste asociado: el sebo tiende a atrapar la suciedad y contaminantes, las escamas del cuero cabelludo (caspa) y los productos que se suelen añadir al cabello (perfumes, gomina, geles, etc). Los surfactantes/tensoactivos del champú separan el sebo de los cabellos, arrastrando la suciedad con él.

 

El mecanismo químico que hace funcionar el champú es el mismo que el del jabón. El cabello sano tiene una superficie hidrofóbica a la que se adhieren los lípidos, pero que repele el agua. La grasa no es arrastrada por el agua, por lo que no se puede lavar el cabello sólo con agua. Cuando se aplica champú al cabello húmedo, es absorbido en la superficie entre el cabello y el sebo. Los surfactantes aniónicos reducen la tensión de superficie y favorecen la separación del sebo del cabello. La materia grasa (apolar) se emulsiona con el champú y el agua, y es arrastrada en el aclarado.

 

La cuestión es que los tensoactivos se mezclan con la grasa con demasiada afinidad, de manera que acaban eliminando demasiado sebo, causando, debido a su uso continuado, problemas como caspa, picores, irritaciones del cuero cabelludo, sequedad, tanto en el cabello como en el cuero cabelludo, llegando incluso a poder provocar la caída del cabello.

 

Pero, no solo los tensoactivos presentes en el champú convencional son perjudiciales para nuestro cabello, los champús tradicionales contienen muchos más ingredientes que no son necesarios y que pueden resultar dañinos.

 

¿Qué componentes pueden dañar nuestro cabello y cuero cabelludo?

 

A continuación, os enumeramos algunos de los ingredientes más típicos que contienen los champús convencionales:

 

Tensioactivos: Se consideran un irritante primario de la piel, pero se usan porque son baratos y hacen mucha espuma. Eliminan la capa protectora de la piel y del cabello. Llegan al torrente sanguíneo, pudiendo afectar a órganos vitales como cerebro, ojos y corazón. Pueden ser perjudiciales para el sistema inmune.

 

Siliconas: Impiden que la piel y el cabello respiren, dificultando la regeneración natural de las células. Producen sequedad. Su uso continuado provoca su acumulación en el cabello, haciendo que se ensucie antes y que presente mal aspecto. Son un importante contaminante del medio ambiente.

 

Alcoholes: Contribuyen a aumentar a sensibilidad de la piel, así como a su irritación. Potencian la penetración cutánea de ciertos compuestos, por lo que si el producto que usas contiene ingredientes perjudiciales, los alcoholes que contenga ayudarán a que estos penetren mejor en tu cuerpo. 

 

Aceites minerales: Son derivados del petróleo con un efecto similar a las siliconas, dan una sensación de suavidad artificial y taponan los poros.

 

El problema del uso de productos con estos ingredientes no es su uso esporádico, sino la exposición constante, durante años y años, a pequeñas cantidades de químicos, cuyos efectos sobre la salud no se conocen a largo plazo. Muchos de estos ingredientes son bioacumulativos, es decir, se van acumulando en nuestro organismo con el paso del tiempo porque nuestro cuerpo no es capaz de eliminarlos. Y lo que en cantidades muy pequeñas no resultaba peligroso puede llegar a serlo.

  

¿Qué opciones tengo?

 

Las soluciones a este problema por las que puedes optar son diversas.

 

Puedes no lavarte el pelo con champú y unirte al movimiento "no poo", últimamente muy extendido, o lavarte el pelo con champú elaborado con ingredientes naturales como el Balancing shampoo.

  

Los champús naturales no están testados con animales, y con su uso se contribuye al cuidado y respeto del medio ambiente, pues se eliminan de las aguas utilizadas para la ducha los químicos pesados, dando paso a sustancias bio-degradables.

 

Que cambios vas a notar

 

Los beneficios del cambio a un champú natural no suelen notarse de inmediato, puesto que deben eliminarse de tu cabello y cuero cabelludo las sustancias que se han ido acumulando durante años.

 

Durante los primeros días, mientras se van eliminando las siliconas y parafinas acumuladas, puedes notar tu pelo con tacto estropajoso, no te preocupes, una vez eliminada toda su acumulación, tu pelo recuperará su brillo y suavidad natural, durará más tiempo limpio y lo notarás más sano.

 

El Balancing shampoo,  gracias a combinar ingredientes como el aloe vera, no solo elimina las toxinas e impurezas acumuladas en nuestro cabello y cuero cabelludo, sino que lo protege de las agresiones externas como los rayos UV. Además, el aceite de almendras, mantiene tu cabello suave e hidratado, estimulando su sano crecimiento y devolviéndole un aspecto saludable y brillante, al tiempo que la estevia y el aceite esencial de salvia lo mantienen limpio por más tiempo, envolviéndote en un aroma que invita a la calma y la relajación.

 

¿Estas lista para dar el paso y recuperar tu pelo?

  

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